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Desde sus inicios, hace ahora 17 años, el festival Flamenco Ciutat Vella ha crecido impregnado de la identidad del barrio del Raval y del distrito de Ciutat Vella. El festival ha sido y es la expresión de una manera de ser propia, basada en dar valor a la mezcla y a la suma de estilos diferentes, para llegar a encontrar aquellos matices con los que todos nos podamos sentir identificados.
Durante estos años, Flamenco Ciutat Vella ha sabido estar atento a la evolución creadora del flamenco y muy cerca de aquellas tendencias que, a la vez que quieren ser renovadoras y vanguardistas, son también conscientes de que se sustentan en raíces antiguas y profundas. Lo que ha caracterizado al festival ha sido el hecho de evitar transitar por sendas marcadas y demasiado fáciles de recorrer. También en este sentido podemos decir que Ciutat Vella es el paisaje que mejor define el espíritu del festival.
Este año su propuesta nos invita a acercarnos al vínculo entre poesía y flamenco, con una atención especial a la obra de Miguel Hernández, coincidiendo con el centenario de su nacimiento.
Desde estas líneas quiero expresar mi agradecimiento más sincero al Taller de Músics y a toda la gente que hace posible el festival Flamenco Ciutat Vella, por darnos la oportunidad de disfrutar del talento de unos intérpretes que, nuevos o ya consagrados, hacen avanzar la expresión de un arte tan próximo y tan universal.
Jordi Hereu
Alcalde de Barcelona
En esta edición de Flamenco Ciutat Vella queremos dirigir una mirada especial a la poesía, que -como herramienta inseparable- tanto ha dado al flamenco. Experiencias de ida y vuelta que, a golpe de cante y baile, han supuesto el enriquecimiento de ambas.
Flamenco versus poesía. Es un combate nulo, no hay elementos de juicio para enfrentarlos, no hay un ganador porque no son rivales, se dirigen al mismo sitio, uno hacia el otro, frente a frente, con sus respectivas armas en la mano: experimentación versus improvisación, tradición versus creación, veteranía versus riesgo…
Y en este pulso imaginario de contrarios que se complementan, y que luchan entre sí para darse paso al futuro, tendremos -con motivo del centenario de su nacimiento- la obra de Miguel Hernández como motor de sentimientos.
El festival nos dará la oportunidad de descubrir nuevos trabajos a cargo de artistas que son ya todo un referente y de celebrar la segunda edición de Flamenco Empírico – comisariada por Juan Carlos Lérida y coproducida con el Mercat de les Flors- con creadores emergentes del baile flamenco más vanguardista, muestras de piezas cortas experimentales de danza y música, documentales y un viaje fotográfico que en su conjunto hablan de un arte en evolución.
